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Control
de ácaros |
Un
ejemplo de ácaros de la piel humana
es el ácaro de la sarna Sarcoptes
scabei varietat hominis.
Este ácaro causa un picor intenso
y desarrolla un sarpullido pasados aproximadamente
unos dos meses de
su infestación (este tiempo es
función del huésped y de
la temperatura y humedad)
Suele encontrarse en los pliegues de la
piel (dedos, detrás de las rodillas,
sobacos, genitales...). La hembra escarba
debajo de la capa más externa de
la piel, dejando en primera instáncia
una pequeña escoriación
(granito), que con el paso del tiempo
acaba formando unos "caminitos"
rojos sinuosos a lo largo de la piel de
unos de 2 - 3 cm.
Las personas recientemente infectadas
raramente notan picores, por lo que cuando
la infestación se manifiesta suele
estar ya bien establecida, por lo que
el control es más difícil.
El ácaro fuera de su huésped
puede sobrevivir durante 1 - 2 semanas
a 20º C y 50 % de humedad. En estados
de humedad menores al 40 % raramente sobreviven
más de 2 días.
La transmisión suele producirse
casi siempre por contacto íntimo,
directo o sexual, aunque también
puede ser debido a la ropa (sábanas)
o por campartir la misma ropa.
Como medidas curativas es conveniente
acudir a un médico, lavar la ropa
que se sospeche infestada en caliente
o en seco, lavarse intensamente y limpiar
en profundidad las cosas y zonas sospechosas
de actuar como reservorio del ácaro.
Otro tipo de ácaros son las garrapatas,
unos ácaros que están muy
modificados morfológicamente por
el hábitat en el que viven.
Las garrapatas suelen desarrollarse abundantemente
durante las épocas de más
calor. Por eso al volver
de un paseo por el campo es conveniente
autoinspeccionarse atentamente, tanto
el cuerpo, como la ropa, como nuestro
vehículo, sobretodo si se ha estado
en un prado en el que pastan ovejas, vacas
o se sabe que suelen haber perros.
También son habituales del sotobosque
mediterráneo. Ciertas especies
se ven atraídas por el color blanco
y durante días muy soleados y calurosos
de verano se las puede ver encaramándose
por paredes blancas rugosas.
Existen, a grandes rasgos, dos tipos de
garrapatas, las "duras" (género
Ixodidos) y las blandas (género
Argásidos). Las primeras son las
que suelen ser parásitas de los
mamíferos y las segundas de aves.
El ciclo biológico de las garrapatas
es variable en función de cada
especie en concreto, pero puede durar
hasta 4 años. Los huevos eclosionan
en el suelo. Del huevo emerge una larva
hexápoda (tiene 6 patas) que no
hay que confundir con un insecto.
Las larvas se enganchan en el pelo del
huésped al pasar este cerca. No
es inusual que se encaramen a hierbas
para llegar mejor al huésped.
Durante cada estadio (fase de desarrollo)
han de tomar sangre, por lo que pueden
succionar sangre de huéspedes diferentes
durante su desarrollo.
Suele existir una especie huésped
preferente, pero pueden reprimir estas
preferencias en función de las
necesidades, sobretodo las formas inmaduras,
que no sobreviven mucho tiempo sin alimentarse.
Finalizado el desarrollo los adultos también
se alimentan de sangre. Macho y hembra
se aparean. La hembra se hincha de sangre
con la que alimenta los huevos que se
forman en su interior.
Puede llegar a formar 10.000. Finalmente
se desprende y realiza la puesta, muriéndo
a continuación.
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