El
mango
1.-
ORIGEN
2.- IMPORTANCIA ECONÓMICA
Y DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA
3.- CLASIFICACIÓN
BOTÁNICA
3.1.- DESCRIPCIÓN
BOTÁNICA
4.- MATERIAL VEGETAL
5.- FLORACIÓN
Y FRUCTIFICACIÓN
6.- PROPAGACIÓN
7.- REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS
7.1.- SUELO
7.2.- NECESIDADES HÍDRICAS
7.3.- TEMPERATURAS
8.- PARTICULARIDADES DEL CULTIVO
8.1.- PLANTACIÓN
8.2.- ABONADO
8.3.- PODA
8.4.- RECOLECCIÓN
8.5.- CONSERVACIÓN
9.- PARÁMETROS
DE CALIDAD DEL FRUTO
10.- VALOR NUTRICIONAL
11.- MEJORAMIENTO Y
SELECCIÓN
12.- PLAGAS Y ENFERMEDADES
12.1.- PLAGAS
12.2.- ENFERMEDADES
1. ORIGEN
El
mango está reconocido en la actualidad como
uno de los 3 ó 4 frutos tropicales más finos.
Ha estado bajo cultivo desde los tiempos
prehistóricos. Las Sagradas Escrituras en
Sánscrito, las leyendas y el folklore hindú
2.000
años a.C. se refieren a él como de
origen antiguo, aun desde entonces. El árbol
de mango ha sido objeto de gran veneración
en la India y sus frutos constituyen un
artículo estimado como comestibles a través
de los tiempos. Aparentemente es originario
del noroeste de la India y el norte de Burma
en las laderas del Himalaya y posiblemente
también de Ceilán.
El mango está distribuido por todo el sureste
de Asia y el archipiélago Malayo desde épocas
antiguas. Se le ha descrito en la literatura
china del siglo VII como un cultivo frutal
bien conocido en las partes más cálidas
de China e Indochina. La temprana prominencia
del mango en su tierra nativa sale a la
luz por el hecho de que Akbar, el gran Moguel
de la India del siglo XVI, tenía un huerto
conteniendo 100.000 árboles de mango.
El
mundo occidental se relacionó con el mango
e inició su actual distribución mundial
con la apertura, por los portugueses, de
las rutas marítimas hacia el Lejano Oriente,
al principio del siglo XVI. También se le
llevó de Indochina a la isla de Mindanao
y a Sulus por el siglo XIII, no siendo sino
hasta fines del siglo XIV y principio del
siglo XV que los viajeros españoles llevaron
la fruta desde la India hasta Manila, en
Luzón. Mientras tanto, los portugueses en
Goa, cerca de Bombay, transportaron fruta
de mango al sur de África, de ahí hacia
Brasil, alrededor del siglo XVI y unos 40
años después a la Isla de Barbados.
Del mismo modo, los españoles introdujeron
este cultivo a sus colonias tropicales del
Continente Americano, por medio del tráfico
entre las Filipinas y la costa oeste de
México por los siglos XV y XVI. Jamaica
importó sus primeros mangos de Barbados
hacia 1782 y las otras islas de las Indias
Occidentales, al principio del siglo XVII.
Los mangos fueron llevados de México a Hawai,
en 1809, y a California, alrededor de 1880,
mientras que la primera plantación permanente
en Florida data de 1861.
2. IMPORTANCIA ECONÓMICA
Y DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA
Ahora,
se encuentran bajo cultivo áreas importantes
de mango en la India, Indonesia, Florida,
Hawai, México, Sudáfrica, Queen Island,
Egipto, Israel, Brasil, Cuba, Filipinas
y otros numerosos países. Probablemente
la India tiene más plantaciones comerciales
que el total del resto del mundo. Sin embargo,
la importancia económica real del mango
estriba en el tremendo consumo local que
se realiza en cada villa y ciudad de las
tierras bajas de los trópicos, ya que se
trata de una de las plantas más fructíferas
de los países tropicales. Esta
especie se cultiva en todos los países de
Latinoamérica, siendo México el principal
país exportador del mundo.
Como cosecha de exportación, se coloca bastante
abajo en la lista de las frutas, siendo
sobrepasada en mucho por los plátanos, cítricos,
aguacates, dátiles, higos, piñas y posiblemente
otros, pero ocupa el segundo lugar, sólo
superándolo los plátanos, en términos de
uso doméstico.
El mango es consumido en gran parte en estado
fresco, pero también puede ser utilizado
para preparar mermeladas y confituras. Actualmente
se está empleando bastante en la industria
farmaceutica.
En la siguiente tabla se muestra los principales
países productores de mango (producciones
x 103 t) a nivel mundial, durante
los años 1.996, 1.997, 1.998.
| PAÍS/REGIÓN |
1996 |
1997 |
1998 |
| Nigeria |
500 |
500 |
500 |
| Rep.
Dem. Congo |
216 |
216 |
200 |
| Egipto |
240 |
240 |
215 |
| Madagascar |
202 |
202 |
205 |
| Tanzania |
188 |
187 |
188 |
| Sudán |
138 |
128 |
190 |
| Guinea |
76 |
75 |
85 |
| Senegal |
66 |
66 |
77 |
| Sudáfrica |
32 |
32 |
23 |
| Malí |
51 |
51 |
51 |
| Malawi |
34 |
34 |
32 |
| Mozambique |
33 |
34 |
35 |
| Chad |
32 |
32 |
32 |
| ÁFRICA |
1.883 |
1.887 |
1.909 |
| México |
1.189 |
1.196 |
1.461 |
| Haití |
210 |
210 |
210 |
| República
Dominicana |
185 |
185 |
185 |
| Cuba |
72 |
72 |
50 |
| Santa
Lucía |
27 |
27 |
27 |
| NORTE
Y CENTROAMÉRICA |
1.762 |
1.763 |
2.025 |
| Brasil |
610 |
610 |
4.456 |
| Venezuela |
132 |
132 |
147 |
| Perú |
111 |
111 |
136 |
| Colombia |
98 |
98 |
98 |
| Ecuador |
54 |
50 |
3 |
| Paraguay |
37 |
37 |
37 |
| SUDAMÉRICA |
1.055 |
1.050 |
898 |
| India |
11.000 |
11.000 |
12.000 |
| China |
2.008 |
2.108 |
2.142 |
| Tailandia |
1.400 |
1.400 |
1.350 |
| Indonesia |
1.000 |
1.000 |
605 |
| Pakistán |
908 |
884 |
914 |
| Filipinas |
480 |
480 |
700 |
| Bangladesh |
186 |
186 |
106 |
| Vietnam |
132 |
132 |
160 |
| Sri
Lanka |
98 |
98 |
86 |
| Malasia |
29 |
29 |
29 |
| Cambodia |
30 |
31 |
30 |
| ASIA |
17.149 |
17.220 |
18.183 |
| Australia |
27 |
27 |
30 |
| OCEANÍA |
35 |
36 |
38 |
| EUROPA |
9 |
10 |
12 |
| TOTAL
MUNDIAL |
23.900 |
24.077 |
23.064 |
3. CLASIFICACIÓN BOTÁNICA
Mangifera
indica L,
es el miembro más importante de los
Anacardiaceae o familia del marañón.
Tiene algunos parientes bien
conocidos,
tales como el marañón (Anacardium occidentale
L.), el pistachero (Pistacia vera
L), los mombins (Spondias spp.),
y la familiar hiedra venenosa o roble venenoso
de Norteamérica (Rhus toxicodendron
L, o R.radicans L.), entre otros.
La mayoría de todas las especies de la familia
se caracterizan por los canales de resina
y muchos son famosos por su savia irritante
y venenosa, que puede ocasionar dermatitis
severa. El género Mangifera comprende
más o menos 50 especies nativas del sureste
de Asia o las islas circundantes, excepto
una, M. africana que se encuentra
en África. Sólo 3 ó 4 especies del grupo
producen frutas comestibles; sin embargo,
muchas de las otras especies pueden ser
de un valor potencial para fines de mejoramiento,
puesto que ellas poseen flores con 5 estambres
fértiles.
3.1.
DESCRIPCIÓN BOTÁNICA
-Tronco.
El mango típico constituye un árbol de tamaño
mediano, de 10-30 m de altura. El tronco
es más o menos recto, cilíndrico y de 75-100
cm de diámetro, cuya corteza de color gris
– café tiene grietas longitudinales o surcos
reticulados poco profundos que a veces contienen
gotitas de resina.
-Copa. La corona es densa y ampliamente
oval o globular. Las ramitas son gruesas
y robustas, frecuentemente con grupos alternos
de entrenudos largos y cortos que corresponden
al principio y a las partes posteriores
de cada renuevo o crecimientos sucesivos;
son redondeadas, lisas, de color verde amarillento
y opacas cuando jóvenes; las cicatrices
de la hoja son apenas prominentes.
-Hojas. Las hojas son alternas, espaciadas
irregularmente a lo largo de las ramitas,
de pecíolo largo o corto, oblongo lanceolado,
coriáceo, liso en ambas superficies, de
color verde oscuro brillante por arriba,
verde – amarillento por abajo, de 10-40
cm de largo, de 2-10 cm de ancho, y enteros
con márgenes delgados transparentes, base
agua o acuñada y un tanto reducida abruptamente,
ápice acuminado.
Las hojas tienen nervaduras visiblemente
reticuladas, con una nervadura media robusta
y conspicua y de 12-30 pares de nervaduras
laterales más o menos prominentes; ellas
expiden un olor resinoso cuando se les tritura;
el pecíolo es redondeado, ligeramente engrosado
en la base, liso y de 1,5-7,5 cm de largo.
Las hojas jóvenes son de color violeta rojizo
o bronceado, posteriormente se tornan de
color verde oscuro.
-Inflorescencia. Las panículas son
muy ramificadas y terminales, de aspecto
piramidal, de 6-40 cm de largo, de 3-25
cm de diámetro; las raquias son de color
rosado o morado, algunas veces verde–amarillentas,
redondeadas y densamente pubescentes o blancas
peludas; las brácteas son oblongas–lanceoladas
u ovadas–oblongas, intensamente pubescentes,
se marchitan y caen pronto y miden de 0,3-0,5
cm de largo.
-Flores. Las flores polígamas, de
4 a 5 partes, se producen en las cimas densas
o en la últimas ramitas de la inflorescencia
y son de color verde–amarillento, de 0,2-0,4
cm de largo y 0,5-0,7 cm de diámetro cuando
están extendidas. Los sépalos son libres,
caedizos, ovados u ovados–oblongos, un tanto
agudos u obtusos, de color verde–amarillento
o amarillo claro, cóncavos, densamente cubiertos
(especialmente en la parte exterior) con
pelos cortos visibles, de 0,2-0,3 cm de
largo y 0,1-0,15 cm de ancho.
Los pétalos permanecen libres del disco
y son caedizos, ovoides u ovoides–oblongos,
se extienden con las puntas curvadas, finamente
pubescentes o lisos, de color banco–amarillento
con venas moradas y tres o cinco surcos
de color ocre, que después toman el color
anaranjado; ellos miden de 0,3-0,5 cm de
largo, y 0,12-0,15 cm de ancho; los pétalos
viejos a veces tienen márgenes rosados,
el disco es grande, notoriamente de cuatro
o cinco lóbulos arriba de la base de los
pétalos, surcado, esponjoso, de color de
limón, convirtiéndose después a blanco translúcido,
durante la antesis es mucho más ancho que
el ovario y de 0,1-0,15 cm de alto.
Los estambres pueden ser de cuatro a cinco,
desiguales en su longitud, siendo fértiles
sólo uno o dos de ellos, el resto está reducido
a diminutos estaminoides, de color morado
o blanco amarillento; los estambres perfectos
miden de 0,2-0,3 cm de largo, con las anteras
ovoide–oblongas, obtusas, lisas. Las flores
estaminadas carecen de ovario rudimentario
y sus estambres son centrales, reunidos
cercanamente por el disco. El ovario en
la flor perfecta es conspicuo, globoso,
de color limón o amarillento y de 0,2-0,15
cm de diámetro; el estilo es lateral, curvado
hacia arriba, liso y de 0,15-0,2 cm de largo;
el estigma es pequeño y terminal.
La
polinización del mango es esencialmente
entomófila, siendo los principales polinizadores,
insectos del orden Díptera.
-Fruto. Se trata de una gran drupa
carnosa que puede contener uno o más embriones.
Los mangos de tipo indio son monoembriónicos
y de ellos derivan la mayoría de los cultivares
comerciales. Generalmente los mangos poliembriónicos
se utilizan como patrones. Posee un mesocarpo
comestible de diferente grosor según los
cultivares y las condiciones de cultivo.
Su peso varía desde 150 g hasta 2 kg. Su
forma también es variable, pero generalmente
es ovoide-oblonga, notoriamente aplanada,
redondeada, u obtusa a ambos extremos, de
4-25 cm. de largo y 1.5-10 cm. de grosor.
El color puede estar entre verde, amarillo
y diferentes tonalidades de rosa, rojo y
violeta. La cáscara es gruesa, frecuentemente
con lenticelas blancas prominentes; la carne
es de color amarillo o anaranjado, jugosa
y sabrosa.
-Semilla. Es ovoide, oblonga, alargada,
estando recubierta por un endocarpo grueso
y leñoso con una capa fibrosa externa, que
se puede extender dentro de la carne.
4. MATERIAL VEGETAL
La
elección de un cultivar para un emplazamiento
dado debe tener en cuenta lo siguiente:
- La
producción para el mercado de destino.
- La
adaptación al medio, diferenciando entre
zonas tropicales y subtropicales y zonas
húmedas y secas.
Los
cultivares de mango pueden agruparse en
3 grupos principales según el lugar de selección:
Cultivares Indios: su sabor a trementina
es muy marcado. La longitud de las fibras
y el color de la piel son muy variables,
teniendo algunos una piel bastante roja.
La mayoría son dulces con un contenido en
ácidos bajo.
Cultivares Indochinos y Filipinos:
son muy dulces, sin fibra ni sabor a trementina.
La epidermis es verde amarillenta. Carabao
es el cultivar más importante en Filipinas,
exportándose en cantidades considerables
a Japón. Bajo el sinónimo de Manila es uno
de los cultivares más importantes de México.
Cultivares de Florida: dominan la
mayoría de las plantaciones de mango en
casi todo el mundo, aunque en algunas áreas
de cultivo predomine la selección local.
En general tienen excelentes características,
pero la mayoría son sensibles a la descomposición
interna. El Haden se desarrolló en Florida
como planta de semilla del cultivar indio
Mulgoba en 1910. las siguientes características
lo han hecho muy popular en el comercio
internacional: color rojo atractivo de la
piel, alta resistencia de la piel, muy importante
para el transporte a larga distancia y contenido
en ácidos relativamente alto.
Desde 1940 se han desarrollado en Florida
un grupo de cultivares con similares características.
Algunos ejemplos son Tommy Atkins, Zill,
Torbet, Kensington, Irwi, Haden Glenn, Lippens,
Van Dyke, Sensation, Osteen, Keitt. El orden
de maduración es aproximadamente el mismo
en diferentes zonas de cultivo. Dentro de
una zona, el período de maduración para
la totalidad de los cultivares de mango
es extiende sobre aproximadamente 3 meses.
Actualmente se continúa investigando para
el desarrollo de nuevas variedades de mango
como Nomi (Tomer et al, 1993), Tango
(Lavi et al, 1997), Shelly (Lavi
et al, 1997) etc., cultivares mejor
adaptados a las condiciones de cada área
productiva donde se han desarrollado.
Como
variedades más importantes a partir de las
cuales se han desarrollado los cultivares
más importantes se citan las siguientes:
-
Mulgoba: fruto de tamaño mediano,
de forma ovalo – globosa, de 9-12 cm de
longitud y 7-9 cm de anchura; de color amarillo
fuerte, a veces rojo en el ápice y junto
al pedúnculo, con lunares superficiales
de pequeño tamaño y color amarillo pálido.
La cáscara es gruesa, fuerte y tenaz. La
carne, de color amarillo naranja, es suave,
sin fibras, de aroma y sabor agradables,
pero un poco picante. Semillas largas. Es
excelente para climas secos; se cultiva
en Florida, y también se ha ensayado en
Israel e Islas Canarias.
-
Amini: de pequeño tamaño y
forma arriñonada; su peso está comprendido
entre 170-200 g, y sus dimensiones oscilan
entre 7-9 cm de largo y 7-8 cm de ancho.
De color verde amarillento, escarlata en
la base y con lunares de color amarillo
pálido; la cáscara es gruesa y de superficie
lisa. La pulpa es de excelente calidad,
sin fibras, color rojizo pálido y muy jugosa.
Semilla delgada u oval. También se cultiva
en las Islas Canarias.
-
Pairi: de tamaño regular,
forma ovalada, de 200-300 g de peso; 7-9
cm de largo y 7-8 cm de ancho. Color verde
amarillento, escarlata en la base y lunares
pequeños de color amarillo blancuzco. Cáscara
de grosor medio. Pulpa amarillo naranja,
compacta, jugosa, sin fibras, dulce y de
perfume pronunciado. Semilla gruesa. Originario
de Florida, se cultiva en Canarias, Israel
y Hawai.
- Camboyana: tamaño regular, forma
alargada, de 10-12 cm de largo y 6-7 cm
de ancho. Color verde amarillo con muy pocos
lunares; cáscara blanda y delgada. Pulpa
de buena calidad, sin fibras, de color amarillo
intenso, muy jugosa; sabor aromático, ligeramente
ácido. Está muy cultivada en Camboya, de
donde es originaria.
- Sansersha: de gran tamaño, entre
500 g y un kilo, de forma de pera, de 17-22
cm de longitud y de 9-11 cm de anchura.
Color amarillo fuerte, algo rojizo, con
numerosos lunares pequeños de color amarillo
grisáceo. Es excelente fruta para conserva
y no tanto para consumir en fresco; su pulpa
es carnosa, regularmente jugosa, sin fibras
y algo ácida. La semilla es algo curva y
delgada.
5. FLORACIÓN Y FRUCTIFICACIÓN
Sólo
se producen una docena de frutos por inflorescencia.
Aparte de que muchas flores son unisexuales
masculinas también muchas flores femeninas
hermafroditas quedan sin fecundar.
En
el momento de la floración, el mango prefiere
en general un período seco, y con respecto
a su época de floración se distinguen tres
tipos de variedades:
- Los de floración tardía (marzo–abril),
en los países templados están libres de
heladas.
- Los de floración precoz (enero–febrero),
que si bien sus flores son atacadas por
las heladas tardías y por la humedad del
invierno, al florecer por segunda vez pueden
conseguir fruto.
- Los de floración precoz, que ya no vuelven
a florecer; desgraciadamente la mayor parte
de las buenas variedades son de este tipo,
por lo que tienen rendimientos
muy irregulares a causa de que ocasionalmente
zonas templadas tienen inviernos frescos.
Para corregir el estado de la floración
o para provocar una segunda floración se
han realizado ensayos, sin encontrar de
momento ninguna solución al respecto, ya
que depende de diversos factores, como la
acción de las hormonas, de las resinas del
árbol o de la temperatura mínima para conseguir
la apertura de los capullos.
Para resolver estos problemas, se han intentado
ensayos para ver el efecto de las temperaturas
y el manejo del riego en la inducción floral
de este cultivo. Dichos ensayos muestran
como temperaturas por debajo de 20ºC son
necesarias para la floración y no pueden
ser reemplazadas por los efectos del estrés
hídrico sobre la misma (Chaikiattiyos et
al, 1994).
Las épocas nubosas, las lluvias, los rocíos
excesivos en el momento de la floración
siempre son nefastos; las flores caen en
gran número y los frutos no llegan a madurar.
La maduración siempre se efectúa mejor en
época de sequedad ambiental. Un exceso de
fertilizantes es contrario a una buena floración.
6. PROPAGACIÓN
Se
puede realizar la multiplicación por semilla,
pero las plantas resultan de inferior calidad
y las originarias no conservan sus características.
El
material vegetal poliembrionario, al presentar
embriones adventicios de carácter vegetativo,
no presentan caracteres diferentes ni degenerados
en los árboles obtenidos por semillas.

La
mayoría de las plantaciones comerciales
de mango están establecidas sobre patrones
poliembriónicos que aseguran la deseable
homogeneidad de los mismos. Teniendo de
hecho, cada zona productora, un patrón poliembriónico
típico. A continuación se citan las características
deseables para un patrón de mango:
- Compatibilidad
con los diferentes cultivares.
- Poliembrionía.
- Enanizante.
- Inductor
de elevado rendimiento.
- Inductor
de producción de fruta de alta calidad.
Con
el fin de obtener árboles de buena calidad
con garantía varietal y con homogeneidad
es necesario acudir al injerto sobre patrón
poliembriónico tanto en cultivares monoembriónicos
como poliembriónicos, ya que se reduce la
fase juvenil facilitando una precoz entrada
en producción. La propagación por injerto
es el único sistema utilizado a nivel comercial
por los viveristas de todo el mundo.
Para ello es conveniente disponer de plantitas
a las que podamos llevar las yemas o púas
de la variedad que se haya seleccionado
para la plantación. Como
patrón dan buen resultado los árboles de
frutos fibrosos de las zonas climáticas
donde se desarrolla el mango.
Para plantar la semilla debe quitársele
la vaina. La mejor forma de hacer esto es
cortar los bordes de la cápsula con una
tijera de podar. Una vez libre la almendra,
se procede a plantarla en bolsas de plástico
que midan unos 20 ó 25 cm de profundidad
y 18 ó 20 cm de diámetro; es preferible
que el color del plástico sea negro, ya
que la duración de la bolsa será mayor y
absorbe más cantidad de calor, con lo que
se favorecerá la germinación de la semilla.
La tierra debe ser ligera y hay que procurar
mezclarla con turba. La semilla se enterrará
de 2,5 a 3,5 cm de profundidad.
A continuación debe colocarse bajo un cobertizo
al que entre poco sol y en que se mantenga
un ambiente húmedo. Dentro de los veinte
primeros días las plantas estarán fuera;
como estas semillas dan más de un retoño,
deben quitarse los que sobran y dejar el
que presente mejor conformación. Debe tenerse
muy en cuenta que el poder germinativo de
las semillas del mango se pierde muy pronto,
por lo que es conveniente plantarlo lo más
rápidamente posible, preferiblemente al
días siguiente después de haber sido liberada
de la pulpa.
El árbol es un poco difícil de injertar;
los mejores resultados los han dado los
injertos de aproximación o de escudete.
Las
semillas plantadas en junio y julio pueden
ser injertadas en noviembre, diciembre y
enero, y estar listas para colocar en el
campo desde julio y agosto del año siguiente.
El momento más propicio para el injerto
de yema es desde mediados de primavera y
verano, cuando las plantas están en crecimiento
activo. Cuando los árboles de semillas han
alcanzado el diámetro de un lápiz pueden
ser injertados, si bien es conveniente dejarlos
crecer un poco más.
El momento apropiado para colocar los injertos
es cuando las plantas comienzan a brotar,
o sea, cuando echan nuevos brotes de color
vinoso; en este estado, la corteza se separará
fácilmente de la madera. Después que el
nuevo brote se ha desarrollado y está empezando
a perder su color rojizo, la corteza no
se separa tan fácilmente y el injerto tiene
menos éxito.
Las yemas para injertar deben ser tomadas
de las puntas de las ramas jóvenes, pero
no de las del último crecimiento. Es importante
que el gajo para injertar y el patrón sean
iguales o similares en tamaño y madurez
de la madera. Si es posible, deben escogerse
ramitas de las cuales hayan caído las hojas.
En todo caso, la madera de injerto debe
estar bien madura y la punta de la ramita
de la cual es tomada no debe estar en crecimiento
activo.
La incisión en el patrón debe ser hecha
en forma de T o T invertida; la yema debe
ser grande, de 3,5 a 4 cm. Después de insertada
se amarra con rafia, cinta plástica o ristras
de platanera humedecidas. Después de tres
o cuatro semanas se examina la yema, y si
está verde o parece haber formado unió,
se corta el tope del patrón varios centímetros
por encima para forzar la yema a crecer.
Unas pocas semanas más tarde el tope puede
ser cortado más abajo, hasta cerca de la
yema, cuando ésta haya crecido unos 20 cm.
Otro sistema de injertar por este mismo
procedimiento es tomar la yema o la chapa
y colocarla en un ramo del árbol que se
ha arqueado previamente y haciendo la ventana
o la T justamente en la parte más alta.
Este tipo de injerto da resultado en árboles
de dos a tres años de edad.
Entre los injertos de aproximación da resultado
el de cuña sin decapitar el patrón o también
decapitándolo.
Se hace en el patrón con la navaja un corte
profundizando bastante en la madera, y en
el injerto otro, también bastante profundo;
se unen y se atan muy bien con cinta de
plástico, procurando que la unión no esté
en contacto con el aire. si el patrón no
se decapita previamente, debe hacerse una
incisión unos centímetros por encima del
injerto.
Los árboles procedentes de semilla hasta
una edad de 1 a 2 años, se pueden aproximar
con comparativa facilidad siempre y cuando
se aplique en la herida una solución diluida
de una sustancia promotora del crecimiento,
tal como ácido indol–3–acético al 1 % o
ácido indol–3–butírico al 1 %, antes de
que se envuelva ésta.
7. REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS
7.1. SUELO
Puede
vivir bien en diferentes clases de terreno,
siempre que sean profundos y con un buen
drenaje, factor este último de gran importancia.
En terrenos en los que se efectúa un abonado
racional la profundidad no es tan necesaria;
sin embargo, no deben plantarse en suelos
con menos de 80 a 100 cm de profundidad.
Se recomiendan en general los suelos ligeros,
donde las grandes raíces puedan penetrar
y fijarse al terreno. El pH estará en torno
a 5.5-5.7; teniendo el suelo una textura
limo-arenosa o arcillo-arenosa.
Un análisis de un suelo donde los mangos
prosperan muy bien dio el siguiente resultado:
cal (CaO) 1,2 %, magnesio (MgO) 1,18 %,
potasa (K2O) 2,73 %, anhídrido
fosfórico (P2O5) 0,15
%, nitrógeno 0,105 %.
7.2. NECESIDADES HÍDRICAS
Los
requerimientos hídricos dependen del tipo
de clima del área donde estén situadas las
plantaciones. Si se encuentran en zonas
con alternancia de estaciones húmeda y seca,
óptimas para el cultivo del mango, como
sucede en Sudán, durante la estación de
lluvias se desarrolla un crecimiento vegetativo,
y en la estación seca la floración y la
fructificación; en este caso basta con un
pequeño aporte de agua.
En áreas más frías, como Israel e Islas
Canarias, sólo existe una estación cálida,
en la que tiene lugar a la vez la fructificación
y el desarrollo vegetativo, en este caso
el riego debe ser mucho más copioso, pero
se tendrá en cuenta que un exceso de humedad
es perjudicial para la fructificación.
En general necesita menos agua que el aguacate;
se da la circunstancia de que en terrenos
donde las disponibilidades de agua son abundantes,
el árbol vegeta muy bien, pero no fructifica.
Cuando más agua necesitan los árboles es
en sus primeros días de vida, llegando aproximadamente
de 16 a 20 litros semanales por árbol. Esto
sucede durante los dos primeros años y siempre
que el árbol esté en el terreno; no es lo
mismo en el vivero, donde sus exigencias
son menores.
Una vez que el árbol está enraizado aguanta
muy bien la sequía; prospera con la cuarta
parte del agua que necesita la platanera
y puede tolerar, según clases de tierra,
hasta 400 miligramos de sal por litro de
agua.
Para obtener el máximo rendimiento del árbol,
los riegos deben ser periódicos (400m3/ha
y mes).
Los riegos más copiosos deben darse cuando
los capullos van a abrir, y hasta varias
semanas después de la fructificación. Mientras
la fruta aumenta de tamaño debe regarse
una vez cada quince días y puede dejarse
de regar al acercarse la madurez.
El mango se adapta muy bien a condiciones
de precipitación variables; además tolera
la sequía, aunque fisiológicamente esta
tolerancia ha sido atribuida a la posesión
de laticíferos que permiten a las hojas
mantener su turgencia a través de un ajuste
osmótico que evite los déficit de agua internos
(Schaffers et al., 1994).
En suelos calcáreos un periodo de inundaciones
continuas no excesivamente largo puede ser
beneficioso para el mango, ya que permite
aumentar la disponibilidad en el suelo de
algunos microelementos tales como el hierro
y el manganeso (Whiley y Schaffers, 1997).
Los periodos de déficit hídrico benefician
el ciclo fenológico del mango. En áreas
tropicales el estrés hídrico es el principal
factor ambiental responsable de la inducción
floral. Al contrario ocurre con el cuajado
y el crecimiento del fruto, pues una sequía
es muy perjudicial, ya que disminuye el
tamaño del fruto.
Se considera más importante una buena distribución
de las precipitaciones anuales que la cantidad
de agua, siendo la precipitación mínima
anual de 700 mm bien distribuidas.
En México el riego se aplica en la
región del Pacífico Centro, empleando fundamentalmente
el riego por inundación, aunque algunas
plantaciones cuentan con microaspersión
o goteo. El riego se aplica durante la estación
seca (octubre-mayo). El riego se inicia
tras la floración y continúa hasta la recolección,
con un intervalo entre riegos de 10-15 días
en suelos arenosos y 18-25 días en suelos
arcillosos.
7.3. TEMPERATURAS
Es
más susceptible a los fríos que el aguacate
y resiste mejor los vientos que éste. El
mango prospera muy bien en un clima donde
las temperaturas sean las siguientes:
- Invierno
ligeramente frío (temperatura mínima
de 10ºC).
- Primavera
ligeramente cálida (temperatura mínima
superior a 15ºC).
- Verano
y otoño cálidos.
- Ligeras
variaciones entre el día y la noche.
Un
árbol de buen desarrollo puede soportar
temperaturas de dos grados bajo cero, siempre
que éstas no se prolonguen mucho tiempo.
Un árbol joven, de dos a cinco años, puede
perecer a temperaturas de cero y un grado
centígrado.
Así, por ejemplo, en las islas Canarias
la zona óptima para este cultivo es la del
Sur, prosperando bien en la zona Norte.
8. PARTICULARIDADES DEL CULTIVO
8.1. PLANTACIÓN
Se
recomienda antes de efectuar la plantación
realizar un laboreo de un metro de profundidad,
efectuado en tiempo seco, para asegurar
la uniformidad del crecimiento. Esta operación
será imprescindible en terrenos previamente
cultivados.
Las plantación se lleva a cabo cuando las
plantas tienen de 1 a 2 años; si se les
cultiva en recipientes, se les puede sacar
en cualquier época del año; si están en
los surcos del vivero, generalmente lo mejor
es a principio o al final de la primavera.
En cualquier caso se les trasplanta lo más
cuidadosamente posible en cepas previamente
preparadas y espaciadas de 10 a 12 m de
distancia.
Ciertas variedades que crecen débilmente
se pueden trasplantar más cerca (6x6 m)
y los tipos vigorosos que se extienden,
se colocan a una distancia de 14 a 16 m.
Los árboles deben regarse tras la plantación
y luego varias veces por semana durante
los primeros quince días. El área en torno
al árbol (aproximadamente un metro) debe
mantenerse libre de malas hierbas, recomendándose
la colocación de un mulching, sobre todo
en la estación seca.
Puesto que generalmente se proporciona algo
de sombra al vivero de propagación, los
árboles se deben acostumbrar gradualmente
en un área menos sombreada por un período
de unas cuantas semanas, para permitirles
resistir su exposición a la luz solar plena
y al viento. No se les debe permitir que
fructifiquen sino hasta que tengan más o
menos 4 años de edad, eliminando las panículas
de flor a medida que se forman.
En zonas ventosas se recomienda el empleo
de cortavientos, ya sean naturales o artificiales.
Independientemente de la protección mecánica
ofrecida por el cortaviento, el mango se
beneficia por una mejora de la actividad
de los insectos durante la polinización
y por la disminución de algunas enfermedades
como la mancha negra bacteriana en climas
subtropicales, como consecuencia indirecta
de una menor rotura de ramas y una más lenta
dispersión de inóculo. (Manicom, 1998).
8.2. ABONADO
El
abonado y el riego, deben programarse de
acuerdo con el ciclo fenológico para alcanzar
un rendimiento óptimo.
La potasa es el elemento al que mejor ha
respondido el árbol, siendo, por tanto,
el que en mayor proporción debe entrar en
la fórmula de abonado.
Un árbol en plena producción responde muy
bien a la siguiente aplicación de abono:
2500 gramos de sulfato de potasio y 1500
gramos de superfosfato de cal, añadidos
al terreno en u/na
sola aplicación, preferible en el mes de
noviembre. Debe procurarsedistribuirlo bajo
la copa del árbol, removiéndolo y mezclándolo
bien con la tierra.
El abonado nitrogenado se puede dar con
el riego en la época anterior a la apertura
de los capullos, añadiendo un kilogramo
de sulfato amónico y, posteriormente, la
misma cantidad cuando el árbol esté en plena
floración, esto ayuda a promover el amarre
de la fruta.
El suelo con árboles jóvenes se debe arropar
para ayudar a retener la humedad y contrarrestar
las hierbas. Pueden resultar útiles las
aplicaciones de piedra caliza dolomítica,
si la reacción del suelo está debajo de
un pH 5.5. Las aspersiones nutritivas conteniendo
cobre, cinc, manganeso y boro son beneficiosas
en todos los suelos. Estas se deben aplicar
más o menos 3 veces al año (una vez en el
caso del boro) durante los primeros años.
En la siguiente tabla se muestra
el abonado recomendado en México (Crane
et al.,1997).
|
EDAD
(años) |
CANTIDAD
(kg/ha) |
ELEMENTO |
REGIÓN |
| 1-4 |
0.2/0.1/0.1 |
N-P-K |
Golfo
de México |
| 5-10 |
0.4/0.2/0.4 |
| 11-15 |
0.6/0.3/0.6 |
| 16-20 |
0.8/0.4/0.8 |
| >20 |
1.0/0.5/1.0 |
| 1-5 |
0.4/0.2/0.2 |
N-P-K |
Pacífico
Sur |
| >5 |
0.7/0.7/0.7 |
| 1-4 |
0.4/0.2/0.4 |
N-P-K |
Pacífico
Norte |
| 5-10 |
|